Durante años, en los rincones de internet dedicados al coleccionismo de relojes ha resonado el mismo lamento trágico: «¡El Tudor Black Bay Chrono es demasiado grande! ¡Es demasiado grueso! ¡Los laterales son demasiado planos!»

Sinceramente, tanta queja siempre me hace gracia. Llevo habitualmente el Black Bay Chrono de 41mm y, como mujer que supuestamente pertenece al grupo que «necesita un reloj más pequeño», jamás he sentido que cargara con un enorme reloj de péndulo en la muñeca. Creo que el modelo de 41mm queda de maravilla. Sin embargo, por lo visto, bastantes tipos derramaron lágrimas en las secciones de comentarios por esos pocos milímetros adicionales como para que Tudor decidiera finalmente repartir pañuelos y reducir el tamaño.

Hablemos del elefante amarillo en la habitación.

Entra en escena el Tudor Black Bay Chrono 39 (M79310N-0001).
Si vas a reducir un reloj, más vale hacerlo lo bastante llamativo para que la gente siga fijándose en él. Tudor ha clavado el impacto visual.

El reloj se ha ganado rápidamente el apodo de «Bumblebee» gracias a su vibrante esfera amarilla mate, que contrasta con dos contadores auxiliares negros de acabado concéntrico.

Con las características agujas Snowflake luminiscentes de Tudor, un cristal de zafiro abombado y un bisel taquimétrico de aluminio anodizado negro, logra el equilibrio perfecto entre la herencia del automovilismo vintage y una actitud moderna.

Aunque defenderé todo el día la presencia audaz y contundente del modelo de 41mm, hay que reconocer los méritos: la ingeniería de la caja de 39mm es indiscutiblemente impresionante.

Tudor no se limitó a quitar 2mm de anchura, sino que modificó por completo las proporciones de la caja. La nueva versión de 39mm mide solo 13,1mm de grosor y presenta una compacta distancia de 47mm de asa a asa. Reducir el grosor a 13,1mm en un cronógrafo mecánico automático es un logro técnico enorme.

Pese a la dieta, conserva las mismas especificaciones de primer nivel que nos gustan del modelo grande. En su interior late el Manufacture Calibre MT5813, un movimiento automático certificado como cronómetro por el COSC, desarrollado sobre una arquitectura con raíces vinculadas al Breitling B01.

La mejora del brazalete que todos queríamos

Por si las nuevas dimensiones y la esfera no fueran suficientes, Tudor ha introducido discretamente en el brazalete la mejora definitiva para conquistar al público.

El brazalete de acero inoxidable de tres eslabones y 20mm presenta ahora unos laterales completamente lisos y pulidos. El resultado depura de maravilla la estética vintage.

Incorpora de serie el excelente cierre «T-fit» de ajuste rápido de Tudor, que permite adaptar perfectamente el brazalete sobre la marcha cuando la muñeca se hincha durante el día.

El veredicto final

No se puede negar que el Black Bay Chrono 39 M79310N-0001 es todo un triunfo. Transforma un estilo de reloj históricamente grueso e imponente en un perfil elegante y muy cómodo de llevar. Si tienes una muñeca pequeña o sencillamente te encanta esa esfera amarilla de alto voltaje «Bumblebee», es un éxito rotundo.

Pero ¿voy a cambiar mi modelo de 41mm? Ni hablar.

Hay un encanto especial en un reloj deportivo que se siente como un reloj deportivo. El modelo de 41mm tiene una presencia robusta e innegable en la muñeca que me fascina. Así que, mientras los tipos de internet celebran que por fin pueden deslizar un Tudor Chrono bajo el puño de una camisa de vestir, yo seguiré aquí, con las mangas remangadas, luciendo orgullosa mi modelo de 41mm.

Pero si algún día decido que necesito un toque de amarillo en mi caja de relojes… sé exactamente dónde buscar.

Más abajo hay una foto mía con el Black Bay Panda; como referencia, mi muñeca mide 6,5 pulgadas.

¿Y tú qué opinas: eres fiel al modelo de 41mm y a la filosofía de «a lo grande o nada», o prefieres la estilizada precisión del modelo de 39mm?